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January 30 hoy, que son 26...Gracias. Sólo puedo dar las gracias por miles de detalles.
Paseaba por la calle hoy en la tarde, estaba nublado, pero los rayos de un sol
alegre tenían la suficiente fuerza para traspasar el grisáceo y esponjoso techo
que imperaba sobre estas latitudes.
January 26 Hace 20 años Deberíais venir todos a la fiesta, como aquella vez... Yo recuerdo estar pasándolas moradas, a camino entre el malestar y las hueras consultas a médicos sin solución ni criterio. Recuerdo tantas cosas... Como Bagdag con miles de destellos sobre sí, que eran estelas de muerte y desesperación. Como miles de horas en salas de esperas. Como aquella tarde fría de invierno. Cumplía los 6. Ya pasaron 20 años. Tenía la tez blanquecina como calinas casas de campiña sureña y un cuerpo tan liviano que podía romperse con sólo mirarlo. Invité a aquellos que eráis mi universo. Hoy sólo quedan recuerdos seleccionados y desvirtuados, y unas cuantas fotos que dan una apariencia del yo nunca he estado allí. Porque nada volví a ver de vuestras esencias. Las vendimos, o tal vez maduramos como dicen por ahí, pero lo cierto es que muchas veces os veo por la calle y solo reconozco vuestro espíritu marchito, aquel que todos tiramos por la ventana. Lo pasamos bien. A pesar de la tarde recia, nos gastamos jugando a todo lo que la imaginación podía llegar. Hoy después de tanto tiempo quería rendir homenaje a todos aquellos niños: Paco, Juanma, Encarna, Elena, Jose... January 23 Canciones tristes Con todas mis cosas no formando más que un desorden ilógico, una canción pasó con apariencia desapercibida por este caos preconcebido al que he dedicado un porción nada desdeñable de mi existencia. Jamás reparé en la historia que se mueve entre los acordes, no presté la atención que se merecen estas letras cinceladas de Victor Jara. Sin duda, constituyen un alegato a la soledad que sangra a modo de una expresión feroz de sufrimiento y desdicha. De desesperación y distorsión en un mundo que hace cinco minutos fue razonable, certero e incluso estético a ojos de los vejados poetas, o de los viejos compositores de lira artesana. No he podido, o tal vez no he querido, dejar de sentirme cercano a ese alarido mezclado con armonía, miscelánea misma de contradicción: el dolor, dicen, no puede ser melódico. Me parece que quien dictó este axioma estaba hebrio de luna, o con exceso de vaselina... ¿Cuántas veces habremos dicho esencial donde debimos establecer la palabra circunstancial?. Las mismas que nos creímos savia reparadora y en realidad no fuimos más que accidental y fortuito sujeto que estuvo por aquel lugar determinado en casual eventualidad. Sinceramente, el hombre inventó la Fábula porque las pocas historias verdaderas siempre desembocan en el mar de la decepción o la lejanía, y este cruento destino de terminar en la isla de la omisión convierten en necesidad el alimentarse de dictados del corazón, que sólo dicen lo que no encontró en este valle de lágrimas, versos de papel mojado, párrafos del "podría ser" que matizan el dolor de la realidad. En este caso, cantada: Te Recuerdo Amanda... January 20 honrar memoria y dignidad Tenías la mirada perdida y las manos entrelazadas a la altura del abdomen. Maldecías las virtudes del tiempo, a la constancia y a la imposibilidad de dar otros matices a los momentos que ya pasaron. Sucumbías a los anacronismos cuando recordabas y no veías más mañana, que el hecho de sobrevivir a hoy. Soledades eran la mayor parte de las horas. Matarlas era cuestión de pasear por los cinco patios de la residencia, acomodarse en el banco de piedra hormigonada, al resguardo de un Sol poco vehemente cuya canícula apenas calaba. Tratar de huir de un todo marchito, de la nulidad de esperanzas e hitos, con cabezadas de sueño inexistente, con leves toques de muerte en vida, como herrero disponiendo presillas sobre metálicas lisas, como desgaste con cincel de la vieja madera de un antiguo roble venido a simple madera... Y cuando a tí acudía la lucidez, veías como la cicatriz del desamparo imponía su dictadura. Todos habían marchado, y los que no, nunca te dejaron aclaratoria de volverlos a tener a la vera como antaño. Quién te lo iba a decir. Tú que fuiste todo entrega y sacrificaste por ellos tu propia vida... Puto interés de ingratos y cicateros, malditos los ávidos hijos de la ambición. No se dignaron ni a procurarte un final dignificante. Ha de ser este, una mínima parte de tu reconocimiento. January 18 ... Me limité a observar la tendencia en el vuelo de la córvide. Caminé despacio y logré discernir un poco más allá del horizonte. Aquella se posó sobre el quinto almendro siguiendo la linde a la izquierda. Lentamente me acerqué y a dos pasos examiné su constante movimiento, inquietud manifiesta del pájaro negro. Parecían las mismas tierras de Ténaro, paisaje agreste y lacónico, con árboles que eran livianos esquemas lineales sin más verdor que su ausencia plena. Bajo ellos, una tierra áspera y venerada con pedruzco gris de cantos afilados. Olmos al fondo describiendo correntía sonora y cielo poblado de nubes de corte melancólico, apunto de iniciar el llanto húmedo. Y entre medias el cuervo, llenando de tedio y viejas supersticiones el paraje, mirándome en ocasiones con ojos furtivos. Yo maleable me hacía naturaleza muerta, vestía de negro y ya las raíces que se prolongaban de mi mismo, me impidieron huir. Mi voluntad no encontraba respuesta, me hacía esclavo del tiempo... El ave voló cuando cayó la primera gota. Poco rato después no encontraba rastro de la misma. Arrecía el temporal, se oscurecían las sombras. Fue entonces cuando una luz repentina y fugaz como relámpago en la noche, se dejó notar... La fotografía de mi pesadilla estaba lista, no hacía falta más que hoy... January 15 Elogio a la paloma Frida Kalho Tenías la mirada del ardor revolucionario y el postín de los aires más livianos que recuerdo. Guardabas en pequeñas alforjas la fragilidad de un cristal ante el panorama abismal de un peligro incipiente. Tus ojos me apuntaban y clavaban en mí la tristeza consumada de la que mira y transmite la enfermedad de la soledad involuntaria, esa que hace más daño que mil tranvías de Coyoacán pasando por encima de la dignidad. Me habría enamorado cien veces de tí antes de que te desdibujaras y te creyeras una paloma pisada por aquel mastodonte sin escrúpulo. Porque aunque no lo creas, fue su egoísmo el que te mato lentamente, el que motivó tu caída en las manos de la pintura que expresa intensidad y miedo, en esa protuberancia que por razones ajenas pocos entienden, o no quieren hacerlo, ejercicio puramente humano... Entonces, te refugiaste en el color para no prestar al resto la alabanza de tu desvelo, y pintaste mientras hasta respirar dolía. Te hiciste divisible en la ruptura, o las malas hierbas te partieron en dos. Quién sabe. Amaste por encima de lo escrito, y cuando no hubo pigmentos que cubrieran tu sufrir, escribiste en tu diario la última verdad que supiste: "Espero que la marcha ser feliz y no volver jamás". ...Y la paloma voló... January 12 Viaje de invierno. He logrado ver más allá del frío y estremecerme con la voz impasible del fiel consejero. He podido apreciar en sus ojos la calidez que nadie me ha prestado en más de dos años. Era temprano y reflexionaba. Con la música de fondo todo pasaba tan lento, tan melódico, que no pude hacer más que caer en los brazos de un émulo invisible al socaire de la rendición placentera, esa con la que uno se encuentra sin buscarla, o la halla como conmemoración de un evento sin sentido, el azar, dicen, debió ponerla en el lugar certero por el que irremediablemente habíamos de hacer la parada. Y allí me tenían, mirando con los ojos enojados de cargar con tanto desvelo, a medio camino entre la nada y el nunca jamás, coleccionando escusas con las que alimentar el ánimo. Exánime en la mañana y observando como el que mira miles de fotogramas proyectándose ante sí mismo sin más pretensión que la poesía. Siempre lo fue pero el invierno se ha vuelto aún más recio y álgido, tosco e insensible. En cierto modo, es mi espejo o yo su heredero con más méritos para serlo. Impávido, convirtió las aguas de manantiales y hontanares en escarcha, quemó el prado verde con heladas, e hizo de él paisaje calino de mañana clara. A salvo quedaron retamas y madreselvas al resguardo de las copas de quercíneas, que son progenitoras de espera, únicas en el arte de gastar paciencia, y solventar los avatares de la estación que corta los rostros con su caricia. No podía creerlo, la luna tardía no quería abandonar los dominios del amanecer y renegada fue testigo del cambio cromático de un cielo más de Caracci que de Giorgione. Lomas y una aldea coronada con castillo, como en los dibujos infantiles que construia sin referencia. Movimiento lento, pausado. Nieblas en los valles. Cúmulos de cantos fulgurantes escondidos al resguardo. Jilgueros esperando su inspiración para ser propagada, nidos de mata seca despoblados. Pérfiles difuminados en la lejanía. Mis ojos queriendo vencer al sueño... Reflejo de luz procedente de los primeros rayos. La mañana ha llegado, y yo esperandola, como siempre, rodeado esta vez de invierno y carretera. January 07 Noche de Reyes La felicidad cabía en un gesto, tanto es así que el tiempo se detuvo para meditar sobre su sonrisa veraz y espontánea. Sus ojos se iluminaron como candil entusiasmado impulsado por la fuerza del flogisto. Allá estaban sus manos pequeñas, enredándose torpemente entre papel de regalo que su impaciencia terminó por desbaratar del todo. Cálido abrazo tras comprobar su suerte escondida y de nuevo su mueca risueña, mirando su nuevo tesoro, y tras ello a mí, y con voz improvisada unas gracias agudas y un arrumaco tan cariñoso que me hizo caer en el recuerdo. Lucía habla el mismo lenguaje con la mirada que su madre. Otoño a intervalos de tonos marrones y negros, iris de reflejo melancólico y marchitas las palabras si sus ojos dicen lo contrario. Iluminados al candor de sus guiños, y gesto feliz por momentos, describen las heridas profundas o las horas veladas a la dicha. Por ser idénticas, compartieron hasta el nombre en el breve transcurrir que coincidieron hasta que las hadas, envidiosas y llenas de ira, se llevaron para siempre a la mitad de este binomio perfecto hacia la simple memoria. Y entonces, cuando la pequeña se viste de ilusión, o la tristeza invade su cavilar, su madre vuelve a la materialidad con sus señas precisas, en un regreso casi mágico a un rostro idéntico que el tiempo, caprichosa frontera que nos determinó, no puede controlar por mucho que quiera... Fue tu retorno mi regalo de reyes... |
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