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December 31 El niño ensimismado o yo en el cuarto natural. Rafa Pecero. (dedicado a la memoria de una gran maestra)En aquellos tiempos soñaba con ganar batallas en las que, a la postre, nunca participé. Pobre chico, soñador sin límites que siempre guardaba momentos para subir y bajar la loma, montículo que había sido cruelmente partido en dos por la vereda que conducía al pueblo de las casas calinas.
En mitad, el puente de hormigón el cual nunca me invitó precisamente a la calma, sino a mirar reflexivo que las esperanzas podían romperse como aquella masa de cemento se impuso a la naturaleza dividiendo en dos, para siempre, al monte que trepaba una y otra vez, sin más motivo que mi inocencia.
Siguiendo fiel el devenir lento del arroyo, con su sonoridad a cargo del maestro Sosiego, caminaba por la orilla procurando no asustar a ranas y lebélulas, para acercarme a ellas como quien descubre curioso que el alma despierta cuando las sensaciones acuden a modo de estímulo.
Ya descubro meandros, curvas descritas por la correntía que daban, a razón de Machado, un toque de feminidad al riachuelo.
Y llegaba, pausado y tranquilo, iluso y con el estómago lleno de volubles insectos que incesantes no cesaban en el empeño, al puente de piedra. Éste, eterno, permanecía silencioso, sin llamar la atención en el paisaje. Era todo lo contrario a su homónimo de aguas arriba. El musgo lo cubría de un verde invierno que milagrosamente integraban su roca en el contexto.
Sobre él me sentaba. Sin baranda ni pasamanos, me permitía situarme en uno de los extremos laterales, desde donde, con mis leves piernas colgando, asistía absorto a disfrutar de la sonoridad de la corriente, y a otear desde una posición inmejorable como, guiadas por la liviana pendiente, hojas, peces y culebrillas descendían sin destino fijo, como representando un teatro de sueños a un espectador de lujo.
...Hoy sólo recuerdo el aroma de humedad mezclada con los toques que, a finales del otoño, daban los altos y señoriales chopos y álamos, y la notable clorofila mojada de los punzantes juncos que como hoplitas, flanqueaban sin reticencias al arroyo... Tal muchos años, bauticé al arroyo como Glosa, en memoria de Machado y Manrique, viejos amantes de la viuda inspiración lírica.
December 27 El día que te conocí. Rafa Pecero.Determiné no arrancar de tu voz palabras que tú nunca me dirías, para no rendir culto a mi aflicción y autoconsuelo, para no forzar en tí eufemismos y perífrasis.
Y en mi silencio volví a refugiarme. Y cuando la tentación me podía, te miraba fijamente a los ojos, que como siempre, luminosos y constituidos por misteriosas estelas, servíanme como referencia errónea, engañosos faros que pretenciosos me invitaban a sentir lejanía en la corta distancia, perplejidad en la más absoluta seguridad.
Me servía un gesto fugaz, itinerante de tus manos para calmar levemente mi sufrimiento. Pero cuando ese instante mágico terminaba, me perdía eternamente en el abismo de tu mirada. De nuevo tus ojos. Negros. Brillantes.
Y yo implorando a los ingratos genios que mueven nuestros hilos para que me dieras tregua, o pidiendo al cruel dios que patentó el amor que me castigara desprendiéndome de él, para no quererte y desearte más. Para que fueras ajena a mi deseo, para convertirte en marchito recuerdo. Para que desaparecieras como humo...
Pero tu imagen pervive aún en mi memoria, y las sombras que veo mientras cruzo las calles me reclaman que te quiera cada día. En mi silencio habita, todavía lo hace, el cariño que te reservo, tranquilo, paciente, prudente, en ocasiones sensato otras veces inquieto... No muere, permanece acodado entre la esperanza que tejió una araña insensata que nació el día que te conocí.
ESTE ES MI PARTICULAR REGALO A LA GENTE QUE LEE ESTE BLOG LLENO DE LOCURAS Y TITUBEOS, SÉ QUE NO ES MATERIAL. PERO CONFORMAROS CON ÉL, PORQUE SON TROZOS DE MI ALMA. FELIZ 2008. BESOS Y ABRAZOS
December 19 Secretos a voces de un soñador. Rafa PeceroPRÓLOGO: Haremos de la bondad indiferencia, y todo porque lo que nos cirunscribe limitará nuesto natural modo de ser, haciéndolo desembocar en mares baldíos y perecederos. Cuando todo esto ocurra, sólo seremos un número más, elementos carentes de significado y bagaje.
CAPÍTULO 3. HABITANTE DE BABILONIA.
Maldiciendo. Irascible se hallaba el Habitante de Babilonia. Recurrentes y múltiples ideas evocaba mientras que el tiempo, materializado en la arena de un sinuoso reloj, procedía a un lento y continuo descenso. Sin pausa, cada grano representaba un breve instante que fulgurante, caía sobre sus semejantes en el reino del pasado.
Habitaba en sus planteamientos. Absorto, el babilonio reflexionaba acodado sobre la vetusta mesa, apoyando la cabeza sobre sus dos manos. Maldecía de nuevo, a veces rumiando sus improperios, sentía como el frío le calaba los huesos, y llegaba al alma, ubicación de los dolores más profundos y sinceros.
Pero en Babilonia, ya nada procupaban los sufrimientos ajenos. Las masas, egoístas y avaras, pretendiían sólo su felicidad, y cualquier sentimiento o acto altruísta y solidario era lanzado al vacío hostil del olvido, precipicio que se situaba al pie de la necrópolis en la que se depositaban los restos de los nobles valores.
Sin embargo, el habitante de Babilonia senía dolor y angustias porque fue incapaz de deshacerse de los principios que le constituían, por lo que diariamente sentía puñaladas certeras en su corazón ajado... Cuando no en su espalda...
Decidió despertar de su letargo consciente, y apagar el candil que iluminaba su desdicha. A continuación, miró por la ventana, describiendo su percepción:
- "Etemenaki al fondo, erigido sobre las miserias y la explotación prestidigitadora de los ambiguos dirigentes; Esagila al final de la Vía Procesional, amenazante coacción sobre nuestros hechos y recuerdos... Las murallas no nos defienden, nos limitan y encarcelan... nos ahogan... nos aniquilan"
Hoy en día, al templo de Marduk lo llaman Catedral, al Etemenaki, Globalización. A la vía procesional, destino o azar, según convenga. Recordad "todos vivimos en Babilonia. December 16 Silencios del alma. Secretos a voces de un soñador. Rafa Pecero. PRÓLOGO:Nuestros diálogos serán epílogos que cerrarán heridas. Será la palabra bálsamo. Será en ocasiones refugio.
CAPÍTULO 2. Añoranza y desasosiego.
Esta vez, el joven que mecía ilusiones no quería sumar otra decepción.
Mientras tanto, su vida era un viaje de ida y vuelta, de vaivenes constantes. Su trabajo, solía comentar entre amigos, acababa por medrar su creatividad, y a ratos quería abandonar el tedio de lo cotidiano y cambiar de aires. Tal vez la capital sería buen destino, afirmaba dudoso.
Pero igual que la fe espera soterrada en las profundidades del agnóstico, la duda habitaba en su personalidad aparentemente tan segura. Pensaba, pensaba, cada decisión a tomar era un largo proceso judicial en su consciencia que se prolongaba en el tiempo. Y en estas, a veces las sentencias no llegaban.
Por eso las oportunidades fueron pasando delante del joven sin que éste reaccionara a tiempo. Y cuando las aprovechaba, el destino cruel se las arrebataba en forma de corte de hoz en el corazón que, sin recibir explicación alguna, terminaban con su ilusión y por ende, con su felicidad.
Sin embargo, en la estridencia de la rutina, solía quedar con un amigo fiel al que frecuentaba ver muy de vez en cuando. Todo para diagnosticarse mutuamente los males que llovían sobre ellos, que tenían la particularidad de ser comunes.
Miró el reloj. Puntualidad inglesa. Su camarada lo esperaba al final de la esquina a la hora acordada. Un leve abrazo. Unas sonrisas.
- Cuéntame.
¡¡¡Cuántos pájaros en la cabeza!!! Reían los dos.
December 15 SILENCIOS DEL ALMA, SECRETOS A VOCES DE UN SOÑADOR. Rafa Pecero.PRÓLOGO: Lloverá y estaremos tristes, noviembre volverá en un tren de línea ordinario con su bagaje en forma de melancolía de color marrón, clorofila marchita. Reflexionaremos sobre lo que realmente somos, hasta que la razón se imponga.
CAPÍTULO 1. PRINCESA DE PESIMISMO
Morando entre objetos cuya función se limita a medir el pasar de los instantes fugaces, se hallaba la princesa de pesimismo.
Miraba su rostro en el rocío que había dejado la noche sobre el suelo, mientras tatareaba una canción incoherente y de ritmo impreciso. Cantaba y se mecía los cabellos tomando como referencia su reflejo. Pensó mientras tanto en el dualismo que aquella escena representaba: La Una real, corpórea, material, sensible; La Otra metafísica, reflejo, representación, sombra.
La realidad es tan imprecisa como los impalpables muros que nos acotan. Seguiría reflexionando unos instantes. Después echó mano a su regazo, allí habitaba la única esperanza que aún guardaba. Pobre princesa, si quería ser algún día reina de Pesimismo, debía despojarse de sus anhelos.
Pero, ¿qué importa ser mañana reina de un espacio que es tan etéreo como su reverberación? ¿Es preciso renunciar a los principios que hoy la constituyen, que la definen?... ¿Aún así, qué era acaso la esperanza que atesoraba sino inmaterialidad?. Su pensamiento giraba y daba vueltas a la cuestión del dualismo ontológico. Y experimentaba sensación de vértigo espiritual, de incertidumbre consciente.
La princesa, con los ojos fijos en el vacío, sentía que llegaba, que se aproximaba la hora de decidir. Todo o nada. Su reino o su sueño.
En estas que la doncella Rutina hizo presencia.
- Princesa, Princesa. La requieren sus quehaceres. No obstante, si Su Excelencia quiere estar a solas no la molestaré y avisaré a la Corte.
La princesa despertó de su letargo, mirando con mirada cálida a su camarera de palacio.
- No te preocupes fiel Rutina, meditaba vanas e irrelevantes tonterías...
TERMINARÁ ANGEL GONZALEZ RECITANDO SU POEMA SOBRE LO QUE SOMOS Y SEREMOS...
December 10 Calamaro, un poquito del genioDedicado en especial para Gema, para que se acuerde de los buenos ratos en la Plaza de Cáceres!!!!!! December 09 Yo en mi silencio...Usualmente, mi carácter se da el capricho de salir al exterior en forma de golpe en la mesa. Aún así, las más veces prefiero el silencio, porque callar no es otorgar, como dicen, sino que es símbolo de prudencia, de calmar la pasional ira que en ocasiones pretende dominar nuestra conciencia para cometer una gilipollez, o en su defecto, dar una contestación certera pero poco recomendable, la verdad.
Mi silencio es, y será siempre, mi principal arma. Que nadie lo dude, todo se sopesa y se recibe mejor en el ámbito de la reflexión. La compresión se hace con la estridente e impetuosa entidad irascible, y nos hace actuar de acuerdo a unos principios que son, a grandes rasgos, la única fortuna que me ha legado la historia. Por eso, últimamente, he cambiado de mecánico, el cual a la vez me ha recomendado hablar sólo cuando lo considere oportuno, o no me quede más remedio.
Por todo ello, hoy prefiero mantenerme al márgen. No opinaré.
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