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December 28 La breve historia del hombre que escribió la novela más corta del mundoDedicado a un amigo con mayúsculas, por hacernos pasar tan buenos ratos.
Yo conmigo mismo en el sigilo de un dormitorio sereno, exento de la disonancia habitual. Desprovisto de compañía, el silencio era la constante que dominaba aquel impas insólito y excepcional. La oscuridad monopolizaba los recovecos más alejados de la luz de la vela a medio consumir. Los pocos focos anaranjados que quedaron prendidos iluminaban vagamente las calles de Luna y daban a la par un toque sutil a las cortinas, que acogieron en si un color jamás pretendido, logrado a base de improvisación involuntaria y azar vinculante.
Todo invitaba al sosiego, y este llamó a la tentación de una taza de café bien caliente con la que pasar aquella bendición de reposo y calma. Ante tal querencia, me dirigí a la cocina y con una cerilla que ardió vivamente al rozarse con el cirio portado con el que me iluminé para llegar a la estancia, prendí el gas, que comenzó a combustionarse lentamente bajo la cafetera de metal de doble cuerpo, volví a mi habitación.
De nuevo, miré por la ventana, la ciudad estaba despoblada de presencias habituales, y sobre todas las cosas, más apagada que nunca. Sin luz eléctrica todo parecía tener un cariz diferente, caótico pero con cierto aroma a antaño. Paradójicamente, la nitidez se hizo presente en la más solemne penumbra.
De pronto, un escalofrío recorrió mi espalda, al edificar una historia concordante en mi memoria. No cabía lugar a la duda, la inspiración es una caminante jubilar que se mueve entre veredas especiales sobre pasos de peregrino sin razones, y aquella situación no dejaba de ser caprichosa. Raudo, deposité la cera prendida en uno de los límites del escritorio, y con un lapicero gastado comencé a ser el escribano de lo que dictaba mi iluminación creativa, a media luz. Eso si.
Escribía, tan rápido que de pronto me imaginé el final de la larga historia que comenzaba a redactar con la pluma y el estilo del mejor conceptista. Ya veía mi sueño cumplido, el reconocimiento de los demás, el prestigio de ser el autor de la mejor novela del mundo…
Palabras, recursos, musicalidad técnica en prosa dinámica. ¡¡¡La perfección adquiría cuerpo sobre el papel en blanco!!! Lo estaba consiguiendo, solo necesitaba tiempo para convertirme en aquel que soñé.
Sin darme apenas cuenta y como la Apollonia Beatrix, creaba las mejores citas bajo una especie de éxtasis retórico. Todo hasta que puse el punto y final al primero de mis párrafos…
Aquel punto jamás debió llegar a los dominios de mi escrito. Porque entonces… todo se vino abajo.
Regresó la luz eléctrica, y con su vuelta se desencadenó el caos demoníaco que me costó mi brillante carrera literaria. Instantáneamente, la subida de tensión fue de tal magnitud que la radio del despertador comenzó a vociferar una mezcolanza irrisoria y estridente de los acordes menos acompasados jamás concebidos con la voz más molesta que había escuchado en mi vida. ¡¡¡era Bisbaaal!!! Con su Corazón no se que más. A la vez, mi compañero de piso, que se había metido en su particular madriguera durante el brillante apagón, apareció de la nada gritando por los pasillos que por fin podía responder a tres mensajes en su Tuenti. Y para colmo, la cafetera olvidada en la cocina comenzó a emitir un pitido desagradable que terminó de colmar mi paciencia.
Con la rabia por bandera, y los dientes apretados, empuñé el lápiz y lo apreté con tal fuerza que se hizo pedazos en mi palma. Me incorporé de la silla, y de una patada certera, y ayudado irremediablemente por la gravedad y la pared, convertí la radio eléctrica sobre la mesilla en mil piezas esparcidas azarosamente por mi habitación.
El galimatías fue de tal magnitud, que convertí el momento en un ritual para despedir definitivamente la inspiración que marchó hacia otras latitudes y me impidió edificar el ejercicio novelesco perfecto…
Desde entonces, mi obra literaria de un párrafo me acompaña allá donde voy, no en vano me llaman, el autor de la novela más corta del mundo. ¡¡¡Vaya truño después de ir al chino!!!. (Por cierto, la cancion le viene al pelo a la historia)
December 25 Al fondo el Guadajira...Cómo quisiera dejar de ser nada para reclamarme en creatividad y cimentar esperanzas a modo de nuevos pasos que sigan los que un día dejaste marcados en la vereda. Hace tiempo que no te veo, ya ni intuyo tu rostro, lo he olvidado como se mueren las camelias cuando les falta el mimo de las manos amigas, de aquellas que pueden prestar por un momento el paraíso con el roce certero y sutil.
Y en esas me he visto, mirando con cierta envidia el tímido celeste del cielo de una tarde de diciembre, medroso color que ornamenta la inmensidad incomprendida. Al otro lado el límite, eterno límite paradójico, frontera sempiterna y yo, voluntad indefinida sobre aseveración constante. Pensamiento. Antónimo de arrojo, reflexionando sobre lo etéreo, mareado por todo lo que no se me escapa entre los dedos, que es todo. Aparentemente.
La ansiedad, hace tiempo se fue en un tren hacia latitudes desconocidas, y yo acodado sobre mis rodillas, y manos sobre mejillas, como un Munch sin grito, esperando un momento que llegará para llevarse un poco de la rabia silenciosa acumulada entre dientes apretados. Aletea una avutarda a cinco pasos mal contados, resarciéndose del frío y la humedad que aletargan el vuelo y su dinamismo. No hay duda, las mejores metáforas están en lo cotidiano.
Pobre altivez solar, pienso. Y entre las pedrizas del fondo
se mueve y recoge para terminar su jornada laboral. Yo imito, recojo bártulos y
echo un último vistazo a la alameda desde lo alto de la loma escarpada.
December 19 En diez años...Hoy quería hacerle un guiño a la memoria, un hueco a la nostalgia, y elevarme por encima de los encallados recuerdos. Tal vez la causa se encuentre en la necesidad de buscar baladres en un lugar pasado, ya insustancial, horneado con leves toques de frágil retentiva, y hacerlo con los ojos limpios porque la distancia es prudencial y el pasado quedará por siempre en la ubicación que le corresponde.
Y por eso quería escribirte, quería dedicarle un momento a la idea que tengo de ti, a aquella historia que fue materia hace diez años, cuando jugando entre la inocencia y la picaresca, entre la ternura y la perspicacia nos hicimos bien y nos rompimos en carrera cuando todo parecía…
Maldita apariencia, hacernos mayores nos hizo tanto daño que tres años después no supe nada de aquella niña que me acompañaba cuando me sentaba en los quicios de los umbrales escondidos, o detrás de las calles de atrás si se me permite la expresión.
Jamás fuimos los mismos, y por eso tú y yo morimos allá, en el cariño que nos tuvimos y entre las caricias improvisadas esparcimos nuestras cenizas, y transmutamos en otros seres aún más errantes que los que éramos. Ya no se si me entiendes, pero hace diez años, se celebró un sepelio en nuestro honor.
Pero no por ello el olvido, la ultima estación antes de llegar al destino de la nada, se hará con nuestra historia.
...Una canción que me ha hecho recordar...
December 15 Desarraigo y recuerdo: el lienzo de la memoria. R. Pecero.Recordaremos en la distancia tiempos mejores, guardados en preciados y vetustos baúles en los dominios del recuerdo, y su apertura calmará brevemente el desconsuelo y el desarraigo de vivir en tierras extrañas, rodeados de todo, pero provistos de nada. Recordaremos sueños y voluntades, lo haremos para ornamentar la realidad que ajena se mostrará en nuestro continuo sufrimiento. Una vez más, sentado sobre mi liviano bagaje, el frío de la madrugada calaba mi sucia vestimenta, llegando a mi alma deslustrada, ubicación misma de los más profundos dolores. Con fuerza, frotaba mis manos como quien quiere buscar la combustión repentina en la patrimonial fuerza de los fríos más crueles y deshumanizados. Entre deseos que anhelaban que la incertidumbre se antojara como una variable tendente a la consumición constituyente, imploraba en el andén pertinente la llegada puntual del autobús que me transportaría a un nuevo destino para buscar mejor suerte como temporero de frutas invernales. Al fondo, en el levante, se mostraba en el inmenso teatro del cielo, una batalla más de la eterna guerra mantenida entre dos fuerzas hegemónicas: la noche queriendo resistirse a transmutarse en día. Leves toques de luz anunciaban la llegada inminente y cercana de un nuevo amanecer. La noche, pensaba, se alejaba con sus oscuridades a esperar un nuevo momento en el que recuperar la preponderancia tras la vuelta cíclica del crepúsculo. Y mientras tanto yo, que también estaba adscrito al paso imperturbable del tiempo, era un reo más de Cronos, rodeado de almas y soledades que parecían hacer vida en la estación. De nuevo, y para hacer del frío olvidada constante, me refugiaba en mi mente y recordaba mi natal Ikeja, y su vida rutinaria llena de vivos matices que despertaban sentidos y llenaban de calor el continuo devenir de vidas que diariamente se cruzaban en la ciudad. Al fondo, memorizaba, la imagen de Lagos, majestuosa sempiterna. En mi región decían que Obatala, dios de la memoria, había predeterminado que en la distancia, el recuerdo se manifestara como una variable que siempre intentara hacerse nítida, y que ello conllevara que la evocación se proyectase sobre los pensamientos, haciendo posible transportarnos a las más distantes y añoradas tierras. Tal vez, por ello, volví a recordarte en aquellos momentos en los que el cortante soplo de Céfiro rozaba mi cara. Eras tú, la que en las blancas arenas de Lagos, jugaba con las olas que atraídas por misteriosas fuerzas, una y otra vez conquistaban la orilla. Tus ojos, infantiles y dinámicos, quedaban prendados por la inmensidad difuminada del mar, que encontraba fin relativo allá en el horizonte. El agua salpicaba tu ilusión y tu ropa. Me mirabas, tierna. Yo te sonreía, mientras mezclaba los colores en la paleta. El lienzo estaba dispuesto a recibir lo que mi inspiración me dictase sobre ti. Te dibujaba. Lo hacía ensimismado en mis razones, que no hallaban más motivo que los azarosos juegos de mi mente inquieta. Chevraul tenía algo de razón, los colores representan detalles e intuiciones. Sin embargo, tal vez se equivocó en jerarquizarlos, porque no atisbó que sienten precisos dolores y benevolentes alegrías. Te concebía mentalmente, para apreciar la suavidad de tus manos y plasmarla con nitidez en el lienzo aún vacío pero expectante. Continuaba con el boceto de tu rostro tranquilo, sereno y misterioso a una vez, y combinaba en él mezcolanza de colores, ora rojos pálidos, ora negro ébano resaltando tu tímida sonrisa de verano recién comenzado en Nigeria, y otoños olvidados en el cajón inferior de tu mesillita de noche. Aún en el recuerdo, me encanta tu expresión de mesura, pues aguardo en ella en tempestades y tiempos adversos. A un tiempo, pinceladas fulgurantes captaban un instante, y el horizonte se establecía en ocres que son ocasos cíclicos tras de ti, que tú disfrutas porque consciente eres que aún te quedan muchos atardeceres que disfrutar en el paladar selecto de tu alma envidiada. Elegía oscuros pigmentos para tus ropajes, habilitaba tinta china para que tu perfil fuera discernido y se prolongara a modos de ramas por el espacio pictórico. Ya daba alas al viento, sustanciado en leve brisa que mecía tus cabellos negros y llenaban tus ojos de lágrimas sin motivo que dan luminosidad a los dos luceros que tanto añoro. Te dibujaba. Lo hacía ensimismado y sin paleta, porque la imaginación aquella mañana era proclive a eso que llaman creatividad. Pero el estridente frío me llevaba de nuevo a los dominios de una realidad poco placentera, cubierto de un tenue rocío sobre mi modesto equipaje en la estación sin nombre. La luz ganaba a la lóbrega noche en el horizonte, y el reloj blanco y esférico que presidía los andenes marcaba la hora de partida. Yo no quería perder tu imagen en el cuadro proyectado en mis recuerdos, y cerré los ojos con fuerza para que tú me mirases y calmaras el dolor que me suponía tu ausencia. Esta vez, no te hallé en mi memoria. Elissa, mi hija, se difuminaba, y volvía metafísica a Lagos procedente de mi añoranza, mientras que el autobús se hacía presente en la estación como una estridente muestra de la verdad, que amenazante borraba de un soplo el deleitable designio de mis sueños…
December 09 Para la niña de las orejas lindas...Me has pedido que te diga algo bonito. Ahora yo quisiera ser afortunado genio con inspiración certera y hallar la frase que te devolviera todo lo que me has dado, pero además, y en cofre ático, un suspiro en instante fugaz que albergue en si mismo la plena felicidad. Podría comenzar diciéndote que tú eres la luz de la expectación efímera que buscamos en la más absoluta penumbra, o mi sustento en el camino cotidiano, o el pensamiento que es razón, y la excusa de mi sonrisa… Eso es…
Mi cómplice en el silencio, la sombra con la que juego en las calles de la noche, el calor que me resguarda de los indiferentes, y mi propia voz en la distancia. Eres los mil recuerdos confortables del pasado, y una melódica coartada para entusiasmarme de futuro.
Eres alegría. Eres mi alegría. Gracias por todo. Por cierto, una cancion que te va a gustar December 08 Mi partida Hoy me apetecia decir muchas cosas, pero da igual, todo ha pasado y asi son las cosas. Las razones del conformista, o los topicos en ristra frondosa. Hoy podria ser un justiciero con la palabra, pero no tengo ese mal gusto... Y como esta tarde fria no me apetecia pensar, pues cogi mis piezas y las coloque sobre el tablero. Defensa siciliana una vez y Tarrasch por partida doble, y determine que cada situacion es una clavada donde intercambiamos peon por peon, alfil por caballo, caballo por peon y amenaza diagonal de jaque en tres movimientos. Unas veces se gana recompensa de flanco, en ocasiones numerica y otras se obtiene un botin tan escaso que sabe a nada. Yo quise verme reflejado en esa jugada en horizontal con las casillas adoleciendo de piezas en el crepusculo de la partida. Torre amenaza a alfil y a tres palmos el rey que ve como pierde un pupilo irremediablemente. En esa ventaja en dos "moves" veia mi jubon de rates de nuevo esperando nuevos puntos. Realmente, todo es cuestion de tiempo, tanto como tarde mi contrincante en pensar que la ventaja es tan mia que lleva mi nombre. Vaya, siempre dije que la vida es como una partida de ajedrez, tanto que me identifico con esa torre. no altiva pero si aventajada, que esperara a que el reloj atosigue al que maneja blancas y ve que todo se escapa, propone tablas e... irremediablemente, hace solo dos dias las hubiese concedido, pero siento decir que ahora soy yo el que tiene la voz cantante y se ha desengañado. Negras ganan, en tiempos de crisis es cuando doy lo mejor de mi... Que dolor de la verde grama.Tal vez de ver pasar mi propia vida y ser ajeno a ella podría secar hoy los ríos de tinta de los que se nutren los poetas para hacer de la indeleble ritmo sobre papiro o papel sin prestigio. Tu. No comprendo como se puede pagar con la moneda del desprecio a quien un día te dio de comer ideas, como se puede dar culto a las protervas actitudes con quien te sacó por momentos de tu histriónico mundo. Como se puede utilizar a quien cuidó de ti en el tormento, a aquel que no tuvo jamás una mala palabra en tu martirio. Vosotros. En vuestro juego a bandas infinitas, volvió a perder tristemente el sentido común. Yo me quedé sentado, meditando con las manos vacías, pero con la conciencia intacta. Me paré a pensar si realmente vale la pena mirar vuestros ojos para decir cómo se siente cuando se exhuman los restos de una batalla en la que nadie ha ganado. Aquelarre. Y mañana, mañana lloverá de nuevas y entonces, los sauces y álamos talados no podrán parar las crecidas y os veréis arrastrados por vuestro propio lodo. …Yo no tenía nada que perder esta vez… Recordadlo. December 07 Teoria del ciclo de la vidaEs cierto, el tiempo transcurre, y entretanto las muescas de la ilusión desprendidas de su natural ser se esparcen por los parajes que recorrimos. Me pregunto si esa era la energía que nos hizo movernos o en su defecto nos propuso andar hacia cualquier lado sin preguntar causa ni justificación. Fricción que provocaron los choques, las componendas que un día siguieron siendo rutina y que hoy es un conflicto sin sentido que veo y no doy cabida a explicaciones. Erosión paulatina, lenta como ritmo que adolece de la vertiginosa viveza. Mareado en este tiovivo sin gracia perdí mi confianza en cualquier elemento extraño que pudiera llamarse compañía. Todo se vinculaba al mismo axioma, simplificando el paradigma y encontrando en el formalismo la lógica maldita, esa que nadie se atreve, o quiere reconocer, y que es la noción en la que se apoyan los cobardes, o los desengañados. Luego exhaustos me buscarán y ya será tarde, yo habré salido
airoso del fondo y ya no estaré. Es cierto, el tiempo transcurre, y entretanto
las muescas…
December 04 No hace falta que te diga...Si me pides que halle el secreto entre el bullicio del gentío, me tendrás que contar al oído qué se siente cuando alguien sólo expresa lo justo para no ser el indigente de la expresión que duerme a la intemperie del sentimiento guardado. Austeridad voluntaria que ya no es secreto para ti. Hay mil palabras entre acordes, y un acorde único que arrebata al alma el último suspiro de soledad para convertirlo en duelo de distancias. Y el viento, traerá tu voz a las orillas de mi otoño, y de nuevo esperaré al momento en el que busques en mi la nota precisa para tu pentagrama, para que en un arrebato tu me des la clave para aprender solfeo, y de esta manera, tocar juntos aquella canción que tatareamos a la par entre la bruma de este último mes del año en el que nos robaron tantas cosas.
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