Rafa's profileRafaPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    March 31

    Un mundo para Julia

    UN MUNDO PARA JULIA.
    Capítulo 5: El lecho inmaterial del Arcijeras

    Escribió tras la instantánea.

    "Inabarcable es el halo palpable de la nitidez, son abismos guiados que nunca serán sometidos al dominio de uno mismo. Como siglos esperando, te reclaman los tres horizontes en los que posaste tu eco roto. Te anhelan, para devolvertelo recompuesto y vigoroso... como siglos encadenado, reivindico junto a ellos tu voz a estrenar" ...


    La noche ya poblaba los cielos, y tras dos horas, Aarón logró alcanzar la siguiente parada. Se trataba de Arcijeras, situado a las orillas del río designado con idéntica nomenclatura, justo en un remanso bifurcado al socaire de los vientos que mecían sus cabellos de agua, espuma y trozos de vegetación flotante.

    Se distinguían sus aguas por el reflejo de una Luna imperial y esplendorosa, altiva al mismo tiempo, morando a dos palmos justo del horizonte desde la perspectiva humana. Describiendo una armoniosa melodía de transcurrir liviano, el río bajaba sereno como impulsado por una extraña fuerza que le instruía en compás.

    A media luz, Aarón se sentó en la orilla, sobre la arena sedimentada, a escasos metros del cauce. Ante sí, pensó, la paz. El sosiego necesario que generaban unos brazos ficticios donde posarse ante tanta incertidumbre. Como llevado por el contexto, y absorto, permaneció tanto tiempo alimentándose del sereno ribazo que Selene había trepado cinco palmos sobre la referencia anterior.

    Era el momento justo. Polaroid en mano. Click. Inmóvil inmortal sobre papel. Espacio en el reverso para un nuevo alegato... "Por aquí pasa un río..." al fin y al cabo.
     


    March 25

    Un inciso en la historia de Julia.

    Cuando llegué a casa esta noche, estaba vacía y solo el hastío la poblaba, desprovista de existencias, de abrazos y de otras muchas necesidades primarias . Tan patente era la soledad que, aunque tímidamente, se escuchaba dialogar al silencio con la oscuridad, y se mascaba la tragedia de volver a la introspección por obligación.

    Tal era la tensión en la tranquilidad, que se tomó la libertad de presentarse como en un film de serie B. Para aliviar este dantesco espectáculo, dejé mi bolso en el desorden imperante de mis cosas y conecté el reproductor de música. Hacía tanto que no lo usaba, que olvidé que Rufus y su compacto moraban en aquel aparato desde hacia meses, encontrando fin a su esencia nómada. Comenzó a sonar Going to a town. Leves acordes, voz rota. Desesperación.

    Lo que faltaba para hacer del desastre a secas, desastre perfecto. No quería volver al complejo mundo de este magullado gato pero se hizo inevitable. Tormenta de pensamiento, descrédito, autoflagelo, castigo merecido. Universo roto sobre un sistema incomprendido. Inevitable particularismo entre tanta diferencia.

    Sigo sin comprenderme, y por ende sin entender nada, caigo. Es inevitable, ya lo he dicho.

    Me caigo mal, pero quiero ser yo...
     
    March 18

    Un mundo para Julia

    UN MUNDO PARA JULIA.
    Capítulo 4: Los tres horizontes de Zandíllero.

    ¿Y si el tiempo alimenta el olvido en los dominios de la memoria de la irregular Julia?.

    Apenas pasaron los tres primeros días desde que Aarón aceptó el reto más complejo de toda su vida, y los coletazos de la incertidumbre comenzaban a pasar inevitablemente factura. La reflexión igual da criterio que erosiona la fe. Efectos secundarios adversos de algo aparentemente tan benévolo... Seguramente, era mejor no pensar demasiado... o hacerlo sobre las cosas superfluas, dando culto a lo aséptico.

    Conducía hacia un segundo destino. Constantemente miraba por su retrovisor los lienzos apoyados sobre el asiento trasero. Unas gafas "Aviator" y barba de varios días. Fuera un día expléndido y una carretera comarcal prácticamente deshabitada. De fondo Bella Stronza sonaba casi a media voz. Aarón se desentumecía moviendo de un lado a otro, y constanmente, su cuello. El paisaje de serranía le distraía, y el viento era toque impreciso que se colaba por la ventanilla.

    Cuando pasó la Villa de Zandílero, buscó con insistencia la referencia kilométrica que le llevaría al mirador desde el cual, contaba la leyenda, se veían tres horizontes: el real, el imaginario y el de uno mismo. Una señal de madera indicaba que había llegado a su pretendido destino.

    El lugar no había cambiado demasiado desde la última vez. Una balaustrada de mármol que daba paso a un genial espéctaculo para sentido y libertad. Aarón detuvo su coche, no sin antes buscar su Polaroid entre el desorden que gobernaba el asiento del copiloto. Bajó y lentamente observó cada detalle de aquel magnífico paraje. Pocos segundos más tarde se dedicó a tantear la ubicación más apropiada para una instantánea. Capturó y esperó que la imagen se manifestara en papel. Regresó al coche, sacó su vieja pluma y comenzó a escribir en el reverso de la fotografía...

      


    March 16

    Un mundo para Julia.

    UN MUNDO PARA JULIA
    Capítulo 3: Los extaños nudos del tiempo. El comienzo.

    Aarón se dejó cabeza y corazón en el intento de establecer los parámetros precisos que le destinaran, sin remedio, al mejor de los comienzos para su propósito de recuperar a Julia. Y tras posarse en los vértices del sentido común, vislumbró tras las brumas de un pensamiento alocado una razón por la que empezar a construir: el nexo de unión entre las dos historias, el vínculo exacto entre pasado y futuro, se hallaba en el mismo punto, en la confluencia de historias. Por eso recordó a Amaru, sus pinceles y sus lienzos de trazos diáfanos.

    Doscientos siete kilómetros hacia La Mirviena y su encanto. Tres torres de fondo y un recodo de tierra por el que desviarse. Y sorpresa, en el mismo rincón de antaño, como once años atrás, Amaru y su caballete pintando por enésima vez el mismo lugar, como un Monet elevado a la énesima potencia, vereda de adoquines con enormes edificios de adobe y pizarra en segundo plano y de fondo la presidencial espadaña con tres campanas de bronce y yunque de madera.

         - ¡Amaru!- exclamó Aarón.

    El pintor reclamó aclaratoria durante tres segundos, los mismos que pasaron mientras la duda transmutó en el entusiasmo de un reencuentro inesperado. Ambos se abrazaron contándose vida y milagros.

         - ¿Qué le trae por aquí viejo amigo?- preguntó el artista.

         - Necesito tu muñeca prodigiosa Amaru.

    El caso era sencillo. La última vez que Aarón coincidió con Julia, Amaru logró, con toque de carboncillo sobre lámina, captar el sufrimiento silencioso de Julia, sentir que era previo al de una despedida que entonces sonó a definitiva. Quería el lienzo final que emanó de aquel boceto, y otro, como contraposición del primero, que lograra parar a la chica en la virtud de la nueva esperanza, las que dictaban sus ganas de brindar por la ilusión y hacerla volver.

    No importó esperar, y el tiempo se hizo plataforma silenciosa que debía pasar sin más. Dos días le llevó a Amaru su dignísimo trabajo, y Aarón paciente pasó el momento ceñido a una curiosidad latente en la casa de su amigo, entre miles de canciones de Bob Dylan y Marvin Gaye, de Ray Charles  y de los Beatles, como en un brindis por los viejos tiempos.

    Parcos en palabras, charlaron lo justo en el tiempo que duró la visita, y evitaron hablar sobre Julia como una muestra de complicidad innata en ambos. Cuando uno concluyó su trabajo, y otro se dio por satisfecho, se despidieron, tal vez para siempre, dejando caer Amaru las últimas palabras en la reflexión de Aarón.

         - Una mirada triste, quedará por siempre anegada de tribulación, a pesar de color y pretensión. No te olvides, viejo amigo.

    Aarón sonrió levemente, asentó con un gesto y montó en su coche. Quedaba mucho mundo por erigir, en las sombras de incertidumbre.

     

     
    March 06

    Un mundo para Julia

    UN MUNDO PARA JULIA
    Capítulo 2: La única alternativa.


    "...Construir un nuevo mundo para una sola persona...". Pensaba.

    "¿Qué clase de egoísta podría reclamar tal propósito, en un ejercicio de máxima expresión de codicia?. Pero, ante todo, ¿qué tipo de idiota estaba dispuesto a transigir con la idea de edificar tal disparate?". La respuesta era parca en argumentos, abocada a la banalidad, sencilla en suma: Un artesano de la palabra, un arquitecto del lenguaje dinámico que alegara el retorno de Julia a través de la expresión viva y delirante, que trata de vincularse a un solo parecer de las cosas que toda existencia coherente consigue captar, pero no definir, y hacerla de uno mismo. Personalizarlo todo. Ser dueño sin posesión de algo tan genérico como son las cosas sencillas.

    Aarón no concebía el hecho de no intentarlo. Conducía de vuelta a casa tras el encuentro a medias mientras miraba ensimismado como las gotas que escapaban a razón del viento frontal sobre la superficie de la luna delantera se perdían como enajenaciones del mero tiempo, como en un breve ciclo representativo del homónimo vital. Y Julia volvía al pensamiento. Observaba, a continuación y meditando, la nota que había colocado sobre la guantera. Tímidas lágrimas sobre sus ojos. Decepción. Se rompió la tensión,  no pudo reprimirse. Lloró de vuelta a casa.

    Un blog. Una pluma. Un bolso de viaje. Una despedida incierta. Un último vistazo a su morada. Un deseo y una obsesión: la vuelta de Julia. Oraba. Daba culto a la única diosa de la que dependía, la Inspiración. Volvió a montar en su automóvil. Un camino muy largo por delante: alzar de la nada, un mundo para Julia.

     






    March 05

    Un mundo para Julia.

    UN MUNDO PARA JULIA.
    Capítulo 1: El encuentro.

    Habitaban la soledad él y su incertidumbre. Portaba en su mano una nota en la que un texto tan escueto como la felicidad reclamaba la atención precisa. Su alma se llenó de angustia y desasosiego al leerla de nuevo. Volvieron a desbordarse los cauces de la imprecisión, y pasó su mano temblorosa por su rostro, como el que pretende que el escrito cambiara de naturaleza, o desapareciera del papel rugoso y de perfiles irregulares.

    Reflexionó tres segundos e insistente repitió lectura. Inamovible, se perdió como su mirada en los abismos de la conclusión errante. No hallaba certitud ante tanta estridencia insonora: las sombras se hallaban en un lugar tan lejano que se convirtieron en apogeo de inmaterialidad.

    El lugar avivaba las hogueras de la irresolución. Húmedo y despoblado, perdió la noción mítica de antaño, aquella que lo establecía para él como la ubicación central de la creación, donde creció su amor y nacieron los nudos vinculantes con Julia. Allá estaban las raíces de lo único que poseyó una vez, la ilusión de crecer a su lado.

    Había sido citado por ella en la ruinosa construcción tras once años sin verse, en el kilómetro 29 de la vieja comarcal primera salida tras pasar el antiguo granero de Véraco, primer camino de tierra, bifurcación de la izquierda. Prometió acudir. Y en cierto modo lo hizo pues la nota llevaba su firma inconfundible. La dejó sobre un receptáculo de madera, y sobre él una piedra, para evitar que fuera patrimonio del viento y sus excentricidades.

    Fuera comenzaba a llover. Ensimismado repitió el contenido en voz alta.

    "Si quieres volver a encontrarme, estaré esperando a que edifiques la realidad para mí, a tu manera, como aquella vez... Un beso... Julia"