Rafa's profileRafaPhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    June 19

    Diálogo con Pablo Guerrero

    "La recuerdo muy bien y no
     porque en sus labios
      trajera cerezas de los valles del Jerte
    sino porque, ya ves,
     tenía en sus zapatos
    polvo de todos los
    caminos... "

    La recuerdo como si la hubiese perdido ayer mismo, o anteayer, por mi irremediable tendencia hacia las nunca fértiles tierras del error a conciencia y por la falta de clemencia de un reo de la equivocación. No será por preaviso, pero... caminaba por otros derroteros, pese a que siempre quise caminar a su lado.


    ..."La recuerdo muy bien
    tan solo su mirada

    era el lugar del mundo
    donde no había un Vietnam.

    Viajaba en su mochila una andadura
     larga

    y un libro de poemas,
     mira tú."



    De tan plácido mirar, que su voz era la prolongación de una mágica pervivencia de su luminosidad manifiesta. Hecha con un alma tan limpia, que como presente me regaló un libro de poemas que escribieron por nosotros. Y de Ángel González, cuando aún no pasaba el río de la decepción por las orillas de su despertar y me dejaba buscarme en su reflejo, mirarme en su espalda...


    "...Dulce muchacha triste
     recorría
     caminos

    en busca de una risa
     en donde descansar.

    Tenía en su mente una ciudad
    con columpios de agua

    y marcados de arena en las
     esquinas ..."


    Y cuando no halló mi risa, o la consideró insuficiente en su búsqueda, no volví a saber más de ella, dejándome en la ciudad más incierta del mundo, de nombre Incertidumbre. Mi camino se cortó en seco, y el suyo jamás se cruzó con el mío. Y en estas, esperaré, como esperan las manijas del reloj que las miremos, para que estas existan o, al menos, tengan sentido...

    Con cariño.


    June 11

    La enfermedad del siglo...

    Si el deseo no existiera, tendríamos que haberlo inventado. Y nada peor que la superflua mano creadora del hombre acomodando conceptos en lo básico, para llegar a ese propósito. Todo caería, y la constucción artesanal de la apetencia sería en vano: el ser humano tiene la extraña facultad de hacer complejo lo sencillo. De incidir en lo ajeno para convertirlo en propio, de realizar castillos en el aire sin más sustento que la pretensión.

    Todo porque el anhelo, la esperanza y la ilusión, son tres necesidades fisiológicas más,  vitales todas para mantenernos erguidos y continuar un camino repleto de paradas, y continuos contrasentidos, conflictos y demás avatares. Comenzar no es un infinitivo sino un imperativo escondido entre la maleza, volver a intentarlo algo más que una frase hecha y luchar con todas las fuerzas un alegato de vida, de sentirnos aún, y a pesar de todo, vivos...

    En ese manejo de constantes me muevo, y en ese principio hago el juramento que no he dado aún, nada por perdido.