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Rafa Pecero Sayago

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Rafa

Gato negro
August 30

Corazones de piedra

Hablaban las piedras y por contar, confesaban sus hazañas unas a las otras, siempre provistas de cierto heroísmo barato sacado de una oferta tres por dos. Rendían culto a su ego, mientras altivas pretendían ser más duras, robustas o sustentantes que el resto.

La charla hasta entonces amable, se tornó en batalla dialéctica entre unas y otras. En tan esperpéntico instante, no cabía lugar para la razón, y el tono de la conversación era paulatinamente más y más estridente. Y entre tanta vanagloria y presunción, dignas fueron de tener un magistrado que impartiera justicia y legislatura, sin distinción entre ígneas y metamórficas. No se libraban de las discrepancias mutuas ni entre hullas y antracitas, primas hermanas de siempre, con lo que la necesidad fue la nota dominante que hizo necesario un código de leyes...

Pero esas normas, no hicieron más que aumentar las diferencias. Unas y otras comenzaron a marcar territorios y establecer fronteras. Acuerdos ignominiosos, tasaciones de valor de dudoso rigor y leyes para autoproclamarse más que la de "al lado".

Mientras todo eso pasaba, una de las rocas, de tez erosionada y cantos desgastados por el pasar del tiempo, de aspecto poco afortunado y escaso valor, miraba atónita a sus congéneres, y maldiciendo su suerte, deseó tener la voz para cantar...

 


August 17

Feliz cumpleaños, con cierto retraso...

Una tentación de mirar hacia atrás y de nuevo apareces, ausencia desprovista de distancia si te recuerdo y sé, aúnque sólo un poco, de tí. A decir verdad, no sé la causa de esta sensación de intranquilidad si no te escribo, de desasosiego en mi tedioso transcurrir si decido no tenerte presente entre mi modesta expresión. Tengo una necesidad, y sé que he de hacerlo para que sepas que como presente te brindaría cien veces lo que tú me deseas, porque también me ronda la certeza de que me sigues queriendo igual (tanto, tanto...).

Tanto como para de nuevas desgastar las calles en las tardes del otoño, o en la incipiente siesta de abril, o en las orillas del frío... Tanto como para esperarnos cerca del auditorio y brindar por la nostalgia. Si ciertas palabras guardarán estructura lógica por si mismas, nosotros hubiesemos inmortalizado alguna cita célebre que sólo nosotros entenderíamos... No obstante, te recuerdo más por tus gestos inconfundibles que por tus cientos de dictados amables y con cierto talento irónico.

No puedo evitar pensarte. Pensarte y volverte a recordar. Recordarte y regresar a la parte más medieval que tenemos, o que nos queda entre callejuelas en pendiente y escalinatas inclinadas donde reposábamos pensamientos, y nos gustábamos en el arte de perder el tiempo mirándonos a los ojos, secretamente.

Es tu tiempo, mi estribillo, y este, inacabado elemento que paciente espera que le pongas un fin. O de lo contrario, un "bis" con puntos suspensivos, para hacerlo inmortal.

Por cierto, he vuelto...
 





July 02

La nueva ubicación del gato...

Me gustaría compartir con vosotros otro blog que recientemente he abierto, por si queréis pasaros por allí y alegrarme con vuestras siempre agradables visitas.
Haced click en la siguiente dirección:

http://sobreeltejadodelascasascalinas.blogspot.com/

En él intento cerrar la temática en un contenido concreto, el cuento y  la fábula. Será menos personal que este spaces, que seguirá su camino por separado como una ventana de muestra a un mundo tan complejo como yo...

Abrazos.
June 19

Diálogo con Pablo Guerrero

"La recuerdo muy bien y no
 porque en sus labios
  trajera cerezas de los valles del Jerte
sino porque, ya ves,
 tenía en sus zapatos
polvo de todos los
caminos... "

La recuerdo como si la hubiese perdido ayer mismo, o anteayer, por mi irremediable tendencia hacia las nunca fértiles tierras del error a conciencia y por la falta de clemencia de un reo de la equivocación. No será por preaviso, pero... caminaba por otros derroteros, pese a que siempre quise caminar a su lado.


..."La recuerdo muy bien
tan solo su mirada

era el lugar del mundo
donde no había un Vietnam.

Viajaba en su mochila una andadura
 larga

y un libro de poemas,
 mira tú."



De tan plácido mirar, que su voz era la prolongación de una mágica pervivencia de su luminosidad manifiesta. Hecha con un alma tan limpia, que como presente me regaló un libro de poemas que escribieron por nosotros. Y de Ángel González, cuando aún no pasaba el río de la decepción por las orillas de su despertar y me dejaba buscarme en su reflejo, mirarme en su espalda...


"...Dulce muchacha triste
 recorría
 caminos

en busca de una risa
 en donde descansar.

Tenía en su mente una ciudad
con columpios de agua

y marcados de arena en las
 esquinas ..."


Y cuando no halló mi risa, o la consideró insuficiente en su búsqueda, no volví a saber más de ella, dejándome en la ciudad más incierta del mundo, de nombre Incertidumbre. Mi camino se cortó en seco, y el suyo jamás se cruzó con el mío. Y en estas, esperaré, como esperan las manijas del reloj que las miremos, para que estas existan o, al menos, tengan sentido...

Con cariño.


June 11

La enfermedad del siglo...

Si el deseo no existiera, tendríamos que haberlo inventado. Y nada peor que la superflua mano creadora del hombre acomodando conceptos en lo básico, para llegar a ese propósito. Todo caería, y la constucción artesanal de la apetencia sería en vano: el ser humano tiene la extraña facultad de hacer complejo lo sencillo. De incidir en lo ajeno para convertirlo en propio, de realizar castillos en el aire sin más sustento que la pretensión.

Todo porque el anhelo, la esperanza y la ilusión, son tres necesidades fisiológicas más,  vitales todas para mantenernos erguidos y continuar un camino repleto de paradas, y continuos contrasentidos, conflictos y demás avatares. Comenzar no es un infinitivo sino un imperativo escondido entre la maleza, volver a intentarlo algo más que una frase hecha y luchar con todas las fuerzas un alegato de vida, de sentirnos aún, y a pesar de todo, vivos...

En ese manejo de constantes me muevo, y en ese principio hago el juramento que no he dado aún, nada por perdido. 






May 31

Reflexión cíclica.

Muerdo las ganas cuando te pienso, mientras hay una tendencia, apenas notable, hacia los abismos o la tristeza. Vivimos en un mundo de deseos en el que la brega continua y la lucha sempiterna nunca tienen recompensa, y por mucho que queramos, el tiempo de la irreverente fortuna siempre recae en cabezas ajenas, en voluntades mediocres con poco atino, o poca sangre. Tal vez sean las políticas de los padrinos, o quizás la extraña muestra de que somos nadies en mundos de anónimos con autoconcesión heroica. Quién sabe...

Deberíamos pensar en reivindicarnos ante las pequeñas cosas, para posteriormente pasar a pretender cotas más altas. Lo cierto es que vivimos en un mundo a caballo entre dubitativas y desiderativas, mientras el resto hacen de filósofos de tres al cuarto, bohemios que enuncian sus propios postulados de triunfadores en barras y mercados, en una simple demostración de apariencia, a esa a la que renuncié hace más de un año, aún prorrogando su uso en ocasiones determinadas frente a personajes concretos.

Y en este ejercicio improvisado de pensamiento, me pierdo lentamente reflexionando acerca de lo bello del movimiento no acelerado o el proceso de colonización y sus consecuencias morales. Bombardeo de ideas, en una mente devastada por los misiles del transcurrir, arrasada por miles de cavilaciones inútiles pero llena de historias con las que pensar que, todavía, el mundo, las pequeñas cosas y esta cruel tendencia es corregible, como las ganas de pensarte y de morderte.

 




May 19

El Abandono

Había preparado fotografías para llenar tu zurrón del misterio de curiosidad y anécdota, lo hice con toda la ilusión del mundo pero...

Soplaba viento de levante en el puerto, y una extraña maraña de rosáceos poblaba los cielos. Atardecía y nadie volvía a la nao. Como capitán miré extrañado desde la cofa alzada más cercana a la proa. No atisbaba presencia conocida entre los viandantes de las orillas. La tripulación había hecho caso omiso a la orden de zarpar con las primeras estridencias de la tarde, mas pasaron las horas de sol y en el crepúsculo, el barco estaba tan inanimado como vacío de almas.

Cuando perdí fe en la esperanza del perviviente deseo que me cantaba al oído que volvierían de las entrañas de la Túnez escándalosa y aromática, me refugié en los recovecos del navío, determinando que las provisiones eran escasas y que el aguardiente era el único amigo que ponía su hombro vidrioso y azucarado en el que llorarle a la estrella del norte la penuria circunstancial.

Sólo quedaban alcohol y las ratas abominables de mis errores que roían sin piedad mi parecer, mi pensamiento, mi moral y mis ilusiones; y los fantasmas de los que abandonaron la disciplina de este capitán que se hacían oir a cada rato, como en una vuelta efímera y etérea de los que fueron mientras pudieron o quisieron y ahora son sólo memoria despavorida y decepcionada de un capitán que no pudo, ni supo, estar a la altura.

Cuando la clarividencia del efecto etílico me dio voluntad, escribí una carta sin remite, que comenzaba rezando lo que aquella canción: "Puedo presumir de poco, porque todo lo que toco se rompe..." 







May 16

Sombras de un tiempo que fue

Hay un río de arcilla bajo nosotros, una mezcolanza de tiempo en estratos removidos, y restos que son testigos de la evolución en su propia pervivencia. Hacemos veredas improvisadas en el hundimiento de nuestras huellas, y el viento se ocupa de hacernos su cómplice al mover con remolinos y revoleras de su solano, las partículas de polvo desprendidas de cada paso.

Y en el centro de la gran extensión, las ruinas de una casa de Encomienda de piedra, con arcadas de ladrillo, custodiada por centinelas vegetales con los ojos secos de tanto llorarle al trancurrir silencioso. Una ventana que sobrevive en ciernes de una pronta caída, y una alberca que desprende los sonidos de otros tiempos, de los que poblaron y llenaron de vida, un lugar tan muerto como misterioso.

Pero no es más importante presente que futuro, nadie lo afirmó hasta ahora.... en el horizonte se divisan metáforas de cúmulos crecientes que en realidad es mera vegetación frondosa, choperas centenarias de bifurcaciones troncales en la base, y de su mano zarza y enredadera que matizan un verde explendoroso. Nos recibe, al llegar, como no podría ser de otro modo. Terraplén de piedra en pendiente, donde el hombre dejó caer su mano y su labor.

Al lado, estructura de piedras y basamentos de continuidad cortada. Miles de sigilattas de naturaleza dispar. Tiempo y cerámicas, necrópolis donde ya no descansan los habitantes de la época flavia. Lucernas ya apagadas. Cuencos de costillas en vidrio desprendidos. Sombras. Misterio: el tiempo pasa y la memoria no cumple su labor en justicia. Habrá que dialogar, de nuevo, conlas miserables limosnas de la supervivencia.

 
May 10

Hoy... Estatua de Sal

Hice un ademán con los brazos y me quedé quieto. Tras contemplar de un modo improvisado las opciones totales que me auspiciaban, no pude resistirme a quedar parado, sin realizar aspaviento alguno, ni decir una sola palabra, como quien es sin hablar, o se sabe cómodo en los silencios.

Estaba preocupado, por mucho que quería no sentía nada, y ello me abocaba a la austeridad sentimental, a la hoguera de los momentos que paulatinos se pierden. Me sentí morir, como el que lo hace lejos de sí mismo, y sin dolor. Mis piernas, que eran ya dos columnas no exentas respecto al suelo, sentían la banalidad de la quietud, autónomos pilares que me mantenían erguido pero no respondían a ninguna voluntad de dinamismo.

Con cierta celeridad, esta argucia dominante que crecía en mí, me dejaba a las puertas del clasicismo. Transmuté a estatua, pero no de oscuro bronce ni perviviente mármol. Era de sal... de veletero mineral al socaire de los caprichos de los elementos. Todo ello por querer moverme cuando ya era tarde.

Sin embargo, algún dios cruel cumplió mi deseo y para ello me envió a Zephirus, que terminó de desintegrarme y esparcir mi espíritu por las calles de la nada...
 


May 02

La entrada estrambótica o las estrofas que rompen el ritmo

Hay veces en las que es mejor callarse, y acordarse para sí y en mal augurio de la pertinente familia del que invento la ingratitud, o al menos de la de aquellos que son asiduos a ella. Asociados al interés, yo ciego temporal como pocos hasta cuando uno se da cuenta que hay tanto hijo de puta como perros descalzos, he decidido inscribirme al uso cotidiano a esta frase para tomarla como patente, o piratear su señal, que le jodan también al que la registró primero mientras me salga gratis.

Porque las apariencias engañan, sí, y que purule por las muescas esparcidas de la ineptitud de aquellos, o hablando en plata, me haga el gilipollas ante tanta imbecilidad, no significa ni por asomo que lo sea. Es lo que tiene ser primo de la corrección adscrita a la reciprocidad, si tu fallas ostia retórica que te llevas. Yo no soy uno de esos caballeros con buen perder, ni de esos tipos con complejos que cuando le van mal las cosas, pone bajo su codo una barra y reflexiona como un bohemio transnochado, a incentivo de bebidas fermentadas, sobre quién tiene culpa o carga.

Así que si lees esto, el próximo día que quedes conmigo, ya sabes lo que nos espera: ponernos ante el espejo de nuestras respectivas miserias, una por una, en lugar de tanta tontería y su puta madre. Estoy hasta arriba de tanta mentira...

 




April 29

Un mundo para Julia

UN MUNDO PARA JULIA.
Capítulo 7: La voz de los cipreses.

La luz de media tarde describía, ayudada por los altos cipreses, contundentes sombras con una perpendicularidad casi perfecta entre ellas. Verdes eran las alturas, y preponderancia de ocres las partes más cercanas a Aarón. Llevaba apenas quince minutos en una de las orillas al Bosque de la Ináderal, alimentando sus sentidos con la levedad de la elegante presencia tranquila del natural en punto culminante.

Al lado seguía sonando el Arcíjeras, cuyo curso había seguido por carretera durante unos cuarenta kilómetros hasta llegar al lugar donde disfrutaba de un olor suave a resina natural, y de unos motivos colorantes de contraste sutil. Sonaban las almas cantarinas de miles de seres alados, tal vez ángeles como Julia, atenuadas con el mecanismo sonoro del viento, hecho material en el movimiento de las asperas y punzantes hojas de las coníferas, que placidamente se convertían una y otra vez patrimonio del vaivén.

Miraba hacia las copas, buscando la predisposición fotogénica de los rayos solares en conjunción con las partes más superficiales de los árboles, cámara en mano, portando esperanza de hallar la instantánea que perseguía. Cuando creyó tenerla, un repentino click recorrió las cercanías...

 



April 25

Nacimiento de una ilusión tangible

Ayer nació ADEPA, trayendo las ilusiones perdidas al lugar, y una voz unificada a las cosas que son legado y tesoro, herencia de antaño, justificación del porvenir.

Para más información podéis ver artículos propios en:
http://iesfuenteroniel.juntaextremadura.net/periodico/

O notas de prensa en los principales medios.

Besos y abrazos.



April 06

Lunes malcriado.

Las gentes del lugar, sabias y rudas como la nobleza sin propósitos, dicen que este día ha permutado de un modo súbito, naciendo con explendor lumínico, sucumbiendo más tarde al toque de una estridencia ventosa y desagradable.

Hace un tiempo, mis lunes también cambiaron.  Y si ese continuo transcurrir fuera revolera, y el pasado una estación a la que poder volver, me encontrarías, en veinte pares de ellos hacia el pasado, dibujando ilusiones en un lienzo que ahora ni me atrevo a mirar.

A día de hoy, me hallas anclado en los puertos de la desidia, tomando en las tardes frías de Lunes un té con pastas en compañía de otros amigos,  en casas antiguas, ajenas a la hiriente sobriedad del cotidiano, con eco en los aposentos que son propiedad indefinida de la perspectiva y la penumbra, de aroma a tempranas rosas rojas, con arcos conopiales decorando las entradas a honrosas pero modestas pertenencias. De ventanas descritas en su propio cerramiento que indican que ayer fueron ojo, siendo en el momento verdadero sentimiento de ceguera.

En definitiva, este lunes ha cambiado y he de darles la razón a las gaviotas que lo advirtieron con su vuelo ausente.
 




April 03

Un mundo para Julia

UN MUNDO PARA JULIA
Capítulo 6: Una breve presencia en el paraíso

"La paz. Curiosa sensación que irrumpe en el nosotros para traernos la mesura que necesitamos. No es casual que la libertad la aguarde en sus dominios: bifurcación seremos, como fuimos, aunque abrazados a lo cotidiano no supimos distinguirlo... La incomprensión nos hizo tanto daño"

Cuando terminó de redactar el texto sobre la fotografía, posó la cabeza sobre la arena ,y como fascinado por los encantos de un extraño hechizo de noche cerrada, sucumbió a los sonidos naturales y a la marcada señal de un cansancio tan presente, como la liviana y húmeda correntía en las cercanías.

Apenas ya consciente, y entre la nunca nítida frontera que dirime los conflictos entre el país onírico de los sueños y la patria de la veraz realidad, visionó a lo lejos las luces difuminadas del pueblo de Arcijeras. Cayó lentamente en el letargo, en medio al mismo tiempo de la nada y tanta riqueza.

Quizá fue aquel hecho el que determinó que Julia volviera, con un libro bajo el brazo y un vestido celeste y largo, de atardecer en estío, con sus ojos negros cubiertos de melancolía,  pelo lacio mecido por el viento cubriendo improvisadamente su rostro y seductora sonrisa cohibida. Se encontraba en el mismo lugar, a las orillas del mismo río. Guardaban silencio, pero sus gestos derrochaban la voz con la que ninguno se atrevía a interrumpir la magia del momento. Ella se sentó a su lado y ambos se miraron fijamente. El tiempo era una variable sin sentido...

Al momento, Aarón despertó, aún la elegante noche monopolizaba los cielos con su negro estrellado y su mano derecha descansaba en su pecho, y entre ellos la fotografía. Inevitable fue la decepción, parecía tan real... Pero la soledad era palpable y los sueños una quimera con aspiración y rostro, el de Julia. Se resignó.

No pudo volver a pegar ojo, y espero al amanecer, tal vez con la luz encontraría un ápice de ánimo con el que pasar el resto del día.

 
March 31

Un mundo para Julia

UN MUNDO PARA JULIA.
Capítulo 5: El lecho inmaterial del Arcijeras

Escribió tras la instantánea.

"Inabarcable es el halo palpable de la nitidez, son abismos guiados que nunca serán sometidos al dominio de uno mismo. Como siglos esperando, te reclaman los tres horizontes en los que posaste tu eco roto. Te anhelan, para devolvertelo recompuesto y vigoroso... como siglos encadenado, reivindico junto a ellos tu voz a estrenar" ...


La noche ya poblaba los cielos, y tras dos horas, Aarón logró alcanzar la siguiente parada. Se trataba de Arcijeras, situado a las orillas del río designado con idéntica nomenclatura, justo en un remanso bifurcado al socaire de los vientos que mecían sus cabellos de agua, espuma y trozos de vegetación flotante.

Se distinguían sus aguas por el reflejo de una Luna imperial y esplendorosa, altiva al mismo tiempo, morando a dos palmos justo del horizonte desde la perspectiva humana. Describiendo una armoniosa melodía de transcurrir liviano, el río bajaba sereno como impulsado por una extraña fuerza que le instruía en compás.

A media luz, Aarón se sentó en la orilla, sobre la arena sedimentada, a escasos metros del cauce. Ante sí, pensó, la paz. El sosiego necesario que generaban unos brazos ficticios donde posarse ante tanta incertidumbre. Como llevado por el contexto, y absorto, permaneció tanto tiempo alimentándose del sereno ribazo que Selene había trepado cinco palmos sobre la referencia anterior.

Era el momento justo. Polaroid en mano. Click. Inmóvil inmortal sobre papel. Espacio en el reverso para un nuevo alegato... "Por aquí pasa un río..." al fin y al cabo.
 


March 25

Un inciso en la historia de Julia.

Cuando llegué a casa esta noche, estaba vacía y solo el hastío la poblaba, desprovista de existencias, de abrazos y de otras muchas necesidades primarias . Tan patente era la soledad que, aunque tímidamente, se escuchaba dialogar al silencio con la oscuridad, y se mascaba la tragedia de volver a la introspección por obligación.

Tal era la tensión en la tranquilidad, que se tomó la libertad de presentarse como en un film de serie B. Para aliviar este dantesco espectáculo, dejé mi bolso en el desorden imperante de mis cosas y conecté el reproductor de música. Hacía tanto que no lo usaba, que olvidé que Rufus y su compacto moraban en aquel aparato desde hacia meses, encontrando fin a su esencia nómada. Comenzó a sonar Going to a town. Leves acordes, voz rota. Desesperación.

Lo que faltaba para hacer del desastre a secas, desastre perfecto. No quería volver al complejo mundo de este magullado gato pero se hizo inevitable. Tormenta de pensamiento, descrédito, autoflagelo, castigo merecido. Universo roto sobre un sistema incomprendido. Inevitable particularismo entre tanta diferencia.

Sigo sin comprenderme, y por ende sin entender nada, caigo. Es inevitable, ya lo he dicho.

Me caigo mal, pero quiero ser yo...
 
March 18

Un mundo para Julia

UN MUNDO PARA JULIA.
Capítulo 4: Los tres horizontes de Zandíllero.

¿Y si el tiempo alimenta el olvido en los dominios de la memoria de la irregular Julia?.

Apenas pasaron los tres primeros días desde que Aarón aceptó el reto más complejo de toda su vida, y los coletazos de la incertidumbre comenzaban a pasar inevitablemente factura. La reflexión igual da criterio que erosiona la fe. Efectos secundarios adversos de algo aparentemente tan benévolo... Seguramente, era mejor no pensar demasiado... o hacerlo sobre las cosas superfluas, dando culto a lo aséptico.

Conducía hacia un segundo destino. Constantemente miraba por su retrovisor los lienzos apoyados sobre el asiento trasero. Unas gafas "Aviator" y barba de varios días. Fuera un día expléndido y una carretera comarcal prácticamente deshabitada. De fondo Bella Stronza sonaba casi a media voz. Aarón se desentumecía moviendo de un lado a otro, y constanmente, su cuello. El paisaje de serranía le distraía, y el viento era toque impreciso que se colaba por la ventanilla.

Cuando pasó la Villa de Zandílero, buscó con insistencia la referencia kilométrica que le llevaría al mirador desde el cual, contaba la leyenda, se veían tres horizontes: el real, el imaginario y el de uno mismo. Una señal de madera indicaba que había llegado a su pretendido destino.

El lugar no había cambiado demasiado desde la última vez. Una balaustrada de mármol que daba paso a un genial espéctaculo para sentido y libertad. Aarón detuvo su coche, no sin antes buscar su Polaroid entre el desorden que gobernaba el asiento del copiloto. Bajó y lentamente observó cada detalle de aquel magnífico paraje. Pocos segundos más tarde se dedicó a tantear la ubicación más apropiada para una instantánea. Capturó y esperó que la imagen se manifestara en papel. Regresó al coche, sacó su vieja pluma y comenzó a escribir en el reverso de la fotografía...

  


March 16

Un mundo para Julia.

UN MUNDO PARA JULIA
Capítulo 3: Los extaños nudos del tiempo. El comienzo.

Aarón se dejó cabeza y corazón en el intento de establecer los parámetros precisos que le destinaran, sin remedio, al mejor de los comienzos para su propósito de recuperar a Julia. Y tras posarse en los vértices del sentido común, vislumbró tras las brumas de un pensamiento alocado una razón por la que empezar a construir: el nexo de unión entre las dos historias, el vínculo exacto entre pasado y futuro, se hallaba en el mismo punto, en la confluencia de historias. Por eso recordó a Amaru, sus pinceles y sus lienzos de trazos diáfanos.

Doscientos siete kilómetros hacia La Mirviena y su encanto. Tres torres de fondo y un recodo de tierra por el que desviarse. Y sorpresa, en el mismo rincón de antaño, como once años atrás, Amaru y su caballete pintando por enésima vez el mismo lugar, como un Monet elevado a la énesima potencia, vereda de adoquines con enormes edificios de adobe y pizarra en segundo plano y de fondo la presidencial espadaña con tres campanas de bronce y yunque de madera.

     - ¡Amaru!- exclamó Aarón.

El pintor reclamó aclaratoria durante tres segundos, los mismos que pasaron mientras la duda transmutó en el entusiasmo de un reencuentro inesperado. Ambos se abrazaron contándose vida y milagros.

     - ¿Qué le trae por aquí viejo amigo?- preguntó el artista.

     - Necesito tu muñeca prodigiosa Amaru.

El caso era sencillo. La última vez que Aarón coincidió con Julia, Amaru logró, con toque de carboncillo sobre lámina, captar el sufrimiento silencioso de Julia, sentir que era previo al de una despedida que entonces sonó a definitiva. Quería el lienzo final que emanó de aquel boceto, y otro, como contraposición del primero, que lograra parar a la chica en la virtud de la nueva esperanza, las que dictaban sus ganas de brindar por la ilusión y hacerla volver.

No importó esperar, y el tiempo se hizo plataforma silenciosa que debía pasar sin más. Dos días le llevó a Amaru su dignísimo trabajo, y Aarón paciente pasó el momento ceñido a una curiosidad latente en la casa de su amigo, entre miles de canciones de Bob Dylan y Marvin Gaye, de Ray Charles  y de los Beatles, como en un brindis por los viejos tiempos.

Parcos en palabras, charlaron lo justo en el tiempo que duró la visita, y evitaron hablar sobre Julia como una muestra de complicidad innata en ambos. Cuando uno concluyó su trabajo, y otro se dio por satisfecho, se despidieron, tal vez para siempre, dejando caer Amaru las últimas palabras en la reflexión de Aarón.

     - Una mirada triste, quedará por siempre anegada de tribulación, a pesar de color y pretensión. No te olvides, viejo amigo.

Aarón sonrió levemente, asentó con un gesto y montó en su coche. Quedaba mucho mundo por erigir, en las sombras de incertidumbre.

 

 
March 06

Un mundo para Julia

UN MUNDO PARA JULIA
Capítulo 2: La única alternativa.


"...Construir un nuevo mundo para una sola persona...". Pensaba.

"¿Qué clase de egoísta podría reclamar tal propósito, en un ejercicio de máxima expresión de codicia?. Pero, ante todo, ¿qué tipo de idiota estaba dispuesto a transigir con la idea de edificar tal disparate?". La respuesta era parca en argumentos, abocada a la banalidad, sencilla en suma: Un artesano de la palabra, un arquitecto del lenguaje dinámico que alegara el retorno de Julia a través de la expresión viva y delirante, que trata de vincularse a un solo parecer de las cosas que toda existencia coherente consigue captar, pero no definir, y hacerla de uno mismo. Personalizarlo todo. Ser dueño sin posesión de algo tan genérico como son las cosas sencillas.

Aarón no concebía el hecho de no intentarlo. Conducía de vuelta a casa tras el encuentro a medias mientras miraba ensimismado como las gotas que escapaban a razón del viento frontal sobre la superficie de la luna delantera se perdían como enajenaciones del mero tiempo, como en un breve ciclo representativo del homónimo vital. Y Julia volvía al pensamiento. Observaba, a continuación y meditando, la nota que había colocado sobre la guantera. Tímidas lágrimas sobre sus ojos. Decepción. Se rompió la tensión,  no pudo reprimirse. Lloró de vuelta a casa.

Un blog. Una pluma. Un bolso de viaje. Una despedida incierta. Un último vistazo a su morada. Un deseo y una obsesión: la vuelta de Julia. Oraba. Daba culto a la única diosa de la que dependía, la Inspiración. Volvió a montar en su automóvil. Un camino muy largo por delante: alzar de la nada, un mundo para Julia.

 






March 05

Un mundo para Julia.

UN MUNDO PARA JULIA.
Capítulo 1: El encuentro.

Habitaban la soledad él y su incertidumbre. Portaba en su mano una nota en la que un texto tan escueto como la felicidad reclamaba la atención precisa. Su alma se llenó de angustia y desasosiego al leerla de nuevo. Volvieron a desbordarse los cauces de la imprecisión, y pasó su mano temblorosa por su rostro, como el que pretende que el escrito cambiara de naturaleza, o desapareciera del papel rugoso y de perfiles irregulares.

Reflexionó tres segundos e insistente repitió lectura. Inamovible, se perdió como su mirada en los abismos de la conclusión errante. No hallaba certitud ante tanta estridencia insonora: las sombras se hallaban en un lugar tan lejano que se convirtieron en apogeo de inmaterialidad.

El lugar avivaba las hogueras de la irresolución. Húmedo y despoblado, perdió la noción mítica de antaño, aquella que lo establecía para él como la ubicación central de la creación, donde creció su amor y nacieron los nudos vinculantes con Julia. Allá estaban las raíces de lo único que poseyó una vez, la ilusión de crecer a su lado.

Había sido citado por ella en la ruinosa construcción tras once años sin verse, en el kilómetro 29 de la vieja comarcal primera salida tras pasar el antiguo granero de Véraco, primer camino de tierra, bifurcación de la izquierda. Prometió acudir. Y en cierto modo lo hizo pues la nota llevaba su firma inconfundible. La dejó sobre un receptáculo de madera, y sobre él una piedra, para evitar que fuera patrimonio del viento y sus excentricidades.

Fuera comenzaba a llover. Ensimismado repitió el contenido en voz alta.

"Si quieres volver a encontrarme, estaré esperando a que edifiques la realidad para mí, a tu manera, como aquella vez... Un beso... Julia"

 

 
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